enero 4, 2026

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Desde muy joven, cuando estaba en el colegio en los años 90, siempre hubo 2 cosas que me llamaban poderosamente la atención, el emprendimiento y lo místico.

Me atraía cuando leía biografías de grandes emprendedores e innovadores que dejaron legados con sus historias de vida, así como los referentes que en esa época creaban empresas y proyectos innovadores que transformaban el mundo.

Analizaba por qué eran diferentes, que los hacia especiales, únicos, por eso siempre reflexionaba sobre sus contextos de vida, desde su infancia, la familia, los entornos sociales, hasta dónde se formaron académicamente, quiénes fueron sus referentes, cuáles eran sus hábitos y creencias.

Cuando observaba y analizaba sus historias de emprendimiento, siempre me preguntaba si hubo en el camino algún golpe de suerte o había un factor místico que los hacia diferentes a los demás.

En esas reflexiones, sin saberlo, alguna vez experimente epifanías y susurros que la intuición proyectaba en mi mente basado en las preguntas que me hacia sobre cómo estos grandes emprendedores e innovadores construían proyectos maravillosos.

Todo esto me sirvió de inspiración para tomar la decisión de estudiar algo que estuviera relacionado directamente con el emprendimiento y la innovación, con la intención de desarrollar habilidades y competencias que me permitieran tener el rigor académico y metodológico para crear y desarrollar algún proyecto de emprendimiento especial, diferente.

Allí empezó un viaje de experiencias llenas de ilusiones, aprendizajes, conocimientos, logros, alegrías, decepciones, fracasos, resiliencia, amigos y sobre todo transformación.

En ese camino como emprendedor, algunas veces se ganó, en otras se perdió, pero adicionalmente ese proceso y el rigor académico que adquirí me permitió también enseñar sobre temas relacionados con el emprendimiento, la innovación, el desarrollo de negocios, el marketing, entre otros temas.

También la vida me dio la oportunidad de acompañar y asesorar emprendedores durante algún tiempo, especialmente en fase temprana, llenos de sueños e ideas maravillosas.

Así mismo, también acompañe como asesor a algunas empresas y proyectos de desarrollo regional en temas de negocios con impacto social.

En ese recorrido una gran cantidad de libros, conferencias, podcast, viajes de inmersiones académicas y demás herramientas de conocimiento llegaron a mí en esa búsqueda de identificar una metodología que no solo me ayudara como emprendedor, sino que sirviera a todo mi entorno social que giraba alrededor de estos temas.

En ese mismo camino hubo subidas y bajadas, momentos buenos y momentos no tan buenos, pero siempre el aprendizaje estaba garantizado.

Sin embargo, sentía que todo ese conocimiento lleno de metodologías de desarrollo de negocios, productos, servicios y proyectos, a pesar de que parten de necesidades o problemas por resolver en un mercado o en una comunidad y que ha funcionado para validar el potencial de las ideas de negocio, le hacía falta algo que le diera ese plus o diferencial que conectara el potencial de la idea de negocio con la satisfacción personal que va mas allá del dinero o el poder.

Hasta que llegó una gran crisis, de esas que te cambian la vida, donde tocas fondo y ya no hay donde más seguir cayendo, donde quedas solo y cualquier cosa que hagas solo te puede impulsar hacia arriba.

En ese momento, después de haber apagado por muchos años el interés por lo místico, llego la soledad y con ella muchas reflexiones, preguntas existenciales y nuevos susurros del alma que me acercaron a la meditación y a estudiar sobre el poder de la intuición, de lo invisible, de eso que no sabes cómo, pero está ahí, no se ve, pero se siente y a pesar de todo, siempre resuelves.

Esos años de observación, de ir adentro a dejar que el silencio hable me ayudaron a encontrar una razón de ser, a descubrir el significado de lo que llaman propósito, ese propósito que se transforma con el tiempo y las experiencias de vida, pero siempre detrás del propósito están los dones, los talentos, lo que disfrutamos y hacemos bien.

Allí en ese momento encontré eso que siempre sentí que hacía falta en el desarrollo de los proyectos de las personas llenas de sueños e ideas maravillosas, sin importar si buscan trabajar y brillar en una gran organización o crear sus propios negocios, eso que las metodologías de desarrollo de proyectos, productos o servicios no contemplan, el propósito superior de cada ser humano.

Desde ese momento mi propósito es desarrollar información y contenidos relevantes para ayudar a quienes desean construir proyectos de vida con propósito, para quienes están luchando por vivir en función de hacer lo que les gusta, para quienes han fracasado y quieren reinventarse, para todos los que quieren construir su mejor versión con un solo propósito, aportar con sus dones y talentos para crear un mundo mejor y un legado a las nuevas generaciones.

Espero que toda la información y contenidos que he construido en los últimos años y empezaré a compartir les sirva para hacer realidad sus sueños, para darle una razón de ser a lo que hacen día a día, para escuchar su intuición, ella siempre conoce el camino, y si conocen algún familiar o amigo que consideren que esta información le puede ayudar, les agradezco infinitamente que se la compartan.

Buen viaje, el laboratorio de propósitos no es una metodología rígida, sino una fuente de contenidos flexibles para aplicar cuando decidas vivir en función de sus dones y talentos, vivir con propósito.

Y recuerda, hagas lo que hagas, no lo hagas perfecto… ¡hazlo fantástico!

Labdepropósitos.

Vives con propósito cuando la realidad alcanza tu imaginación.

Estas a un paso de transformar tu vida. Te invitamos a tomar el primer curso del Laboratorio de propósitos…

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